El relato en PDF en la sección de descargas del blogEra sábado por la mañana y papá me despertó temprano. Yo no quería levantarme porque aún estaba muy cansado, pero como llevaba varios días nervioso preparando su antigua mochila, esa que ya nunca usaba, decidí que sería mejor no llevarle la contraria.
Dentro de la bolsa, pude ver unas zapatillas, no eran como las que yo uso cuando juego con mis amigos. Estaban viejas y sucias, con un barro diferente al que tienen mis botas en invierno y olían como huele el parque cuando lo riegan por las mañanas. Además tenían clavos que papá tuvo que haber pisado mientras jugaba. Intenté ayudarle a quitarlos porque debe ser muy incomodo correr con clavos en los pies, pero solo conseguí que mi madre se enfadara conmigo por mancharme la ropa. Creo que ahorraré para comprarle unas zapatillas nuevas a papá.
Mientras terminaba de meter en su mochila el resto de cosas, una camiseta grande que ahora le quedaba pequeña, unos pantalones cortos y unas descoloridas medias, miraba las fotos de su despacho. Eran viejas, algunas no tenían colores pero en todas salían niños jugando al fútbol. Pero era un fútbol raro, la pelota parecía estropeada, como si estuviera pinchada y pensé que tendría que ahorrar mucho porque seguro que a papá le gustaría tener también una pelota nueva junto a sus zapatillas...